Por que las PyMEs funcionan distinto: lo que la teoria no explica

por Francisco Santolo

En una PyME, lo humano es inmediato, visible y difícil de amortiguar. Lo que en una gran organización se filtra a través de estructura y procesos, en una PyME impacta directo en la gestión cotidiana.

Por que las PyMEs funcionan distinto: lo que la teoria no explica

Hay algo que quienes lideramos o trabajamos cerca de las PyMEs sabemos, aunque no siempre logremos poner en palabras: Carlos Cleri lo describe con precisión en el "Libro de las PyMEs".

En una PyME, lo humano es inmediato, visible y difícil de amortiguar. No se esconde detrás de una postura corporativa. Lo que en una gran organización se filtra en alguna medida a través de estructura, procesos, evaluaciones, incentivos, en una PyME impacta directo en la gestión cotidiana.

Por eso la cercanía pesa tanto.

Los vínculos. Las emociones. Las historias. Las lealtades.

La figura de quien lidera. Y su familia.

No porque las PyMEs sean necesariamente "menos profesionales", sino porque funcionan con menos mediaciones. Lo que se piensa, se imagina, se siente o se decide, aparece rápido en el sistema e impacta.

Ahí está gran parte de su complejidad y también de su potencia. La magia de los sistemas humanos.

Por eso, aplicar teoría de negocios --por más brillante y actualizada que esté-- sin incorporar esta realidad humana al proceso pocas veces funciona. Si en una multinacional es clave, en una PyME es absolutamente necesario.

No porque la teoría esté mal, sino porque ignora el contexto, la cultura y las motivaciones reales de las personas que sostienen la empresa.

En una PyME: lo emocional y lo operativo se mezclan todo el tiempo, los roles son flexibles (a veces demasiado), los problemas se propagan rápido, y el estado anímico del liderazgo define el tono del día.

Cuando además se trata de una empresa familiar, esa dinámica se intensifica.

Conviven la lógica económica y la afectiva, las expectativas del negocio y las de la familia, las historias pasadas y los futuros deseados.

Nada de eso es un defecto. Es la realidad con la que se gestiona.

Por eso, transformar una PyME no empieza solo por procesos, organigramas o herramientas. Menos que menos con aplicar software o "transformación digital".

Empieza por escuchar, observar y comprender. Entender qué vínculos sostienen la empresa. Qué lealtades e intereses están en juego. Qué sistema de creencias.

Qué prácticas pueden parecer desordenadas, pero hoy cumplen una función clave para que el castillo de naipes no se derrumbe.

En las PyMEs, lo humano no es un complemento. Cleri sostiene que es parte central del sistema operativo.

Y cuando esa dimensión se reconoce y se trabaja desde ella, de forma integrada, las decisiones se ordenan y la empresa gana perspectivas.


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